Botánica Ecológica: un libro que invita a caminar por cada rincón del bosque chilote

Botánica Ecológica: un libro que invita a caminar por cada rincón del bosque chilote

La Segunda edición de esta guía de campo, contiene valiosa información sobre el bosque templado, junto a fotografías e información detallada de 67 especies características de este ecosistema.

“Un bosque es mucho más que un grupo de plantas… Un bosque es una red de seres vivos que se relacionan entre ellos, conectados con el suelo y con la atmósfera. Una red capaz de auto-mantenerse y recuperarse de grandes catástrofes. Es aroma a tierra húmeda, troncos cubiertos de verde y hojarasca que cruje. Ciclos donde se entretejen la vida y la muerte, con organismos, lugares y épocas”.

Así comienza la segunda edición de “Botánica Ecológica”, un libro que invita a caminar por los rincones del bosque chilote, ecosistema cuya historia y raíces se remontan a más de 100 millones de años, cuando América del Sur formaba parte del antiguo continente “Gondwana”.

Portada de la Guía de la ecología de la flora leñosa de Chiloé

De la mano de Juan Armesto, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, y un equipo de colaboradores, se creó esta guía de campo, que destaca a 67 especies de la flora leñosa de Chiloé, dando cuenta de las interacciones entre plantas, animales, microorganismos y su relación con los procesos físicos y biológicos que ocurren en el
bosque templado. Notro, canelo, ulmo, alerce, avellano, patagua, calafate, matico y chilco, son algunas de las
especies que conocemos en el texto, junto a otra gran diversidad de árboles, arbustos, plantas parásitas y trepadoras.

“Este libro corresponde a una actualización de la primera edición, que se publicó el 2011, a partir de las observaciones y el trabajo realizado en la Estación Biológica Senda Darwin, principalmente. Primero se pensó como un libro más técnico sobre botánica, pero luego decidimos que fuera una guía de campo para todo público, que se pudiera llevar a todos lados y permitir consultarlo mientras se camina por el bosque. Esta nueva versión contiene descripción de más especies, nuevas fotografías e información sobre ecología, distribución e interacciones con otros seres y organismos. Por todo ello, este libro es una invitación a todas las personas para que conozcan el bosque y aprendan de él. Esto es muy importante, ya que para conservar debemos conocer primero”, comenta Juan Armesto, también Presidente de la Fundación Senda Darwin.

Voqui, Campsidium valdivianum

La elaboración de este libro, contó con la estrecha colaboración de Javiera Díaz, integrante del Centro Regional de Investigación e Innovación para la Sostenibilidad de la Agricultura y los Territorios Rurales, CERES; Camila Tejo, integrante de Explora Los Ríos y la Universidad Austral de Chile, y Juan Luis Celis, investigador IEB y de la Facultad de Agronomía de la P. Universidad Católica de Valparaíso. También participaron fotógrafos, profesoras y profesores de Chiloé y diversos investigadores e investigadoras, entre otras personas.

“Este libro es como recorrer el bosque junto a Juan Armesto y otros ecólogos que conocen a este ecosistema en profundidad. El material es una gran compilación, ya que mucha de la información presentada se encontraba dispersa en revistas de carácter científico. Sin embargo, lo más valioso del libro es que va más allá de ser una guía, pues contiene información ecológica sobre el rol de las especies en el ecosistema. Es una invitación a mirar el bosque con otros ojos, y ver más allá de lo que hay detrás de cada planta y cada hoja, para conocer también su red de interacciones, sus relaciones de parentesco, su historia ecológica y evolutiva. El texto también nos llama a conocer la naturaleza y a ponerle nombre a las especies que están a nuestro lado, lo que es muy bonito, pues al darles una identidad las valoramos mucho más”, explica Javiera Díaz.

Senda de Darwin – Chiloé

Endemismo y parentesco

Los bosques templados de Sudamérica austral, se extienden en nuestro país desde el Maule hasta Cabo de Hornos, y son conocidos por su gran endemismo, pues el 85% de las especies de plantas vasculares (helechos, plantas con semillas, plantas con flores) no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Son ecosistemas que reciben abundantes precipitaciones y se caracterizan por sus interacciones de tipo mutualista, es decir, de beneficio recíproco entre plantas y animales, como es la polinización de las flores y la dispersión de semillas. En ese contexto, se han identificado cerca de 126 visitantes florales, siendo los principales el abejorro nativo y el picaflor chico.

Asimismo, estos bosques sobresalen por su notable capacidad de sobrevivir a perturbaciones climáticas y catástrofes naturales. “Sin embargo, su existencia en el planeta depende del cuidado que tengamos con estos ambientes naturales”, aclara Juan Armesto.

Los bosques milenarios o antiguos contienen especies de gran altura y un pasado que las emparenta con especies hoy presentes en otros continentes. “Nuestro bosque tiene una historia muy larga, de al menos 100 millones de años atrás. Y así es como aún quedan los vínculos. Los Nothofagus por ejemplo, son un género de árboles y arbustos entre los que se encuentran los robles y los coihues, cuyos parientes también están en Tailandia, Nueva Zelanda y Nueva Guinea”, comenta el investigador del IEB.

El bosque valdiviano, el nordpatagónico, ribereño, además de matorrales, turberas y pomponales, y el litoral y barranco, son parte de la gran variedad de hábitats presentes en Chiloé, que también se muestran en el libro, con sus múltiples especies que dan cuenta de una diversidad de formas, tamaños y colores. “Nunca serán pocas las guías de campo que podamos hacer y siempre tendrán alguna singularidad especial. Todo el trabajo que llevó a realizar este libro es como el bosque mismo, un espacio diverso que se construyó a partir de la colaboración, largas caminatas, anotaciones, y horas de trabajo en el escritorio. Y por eso nos interesa tanto que pueda llegar a mucha gente, a fin de poder mostrar que el bosque es mucho más que árboles”, finaliza Javiera Díaz.

Puedes encontrar el libro aquí:

Monito del monte

Por Carolina Todorovic del Instituto de Ecología y Biodiversidad

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